Qué difícil es vivir

Qué difícil es vivir la vida. Pero vivirla en serio. Disfrutarla, explorala, inventarla. Parece que siempre hay algo que nos detiene y no nos permite absorber todo lo que nos rodea. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué siempre hay reglas sociales tontas a las que les hacemos caso y nos detenemos, suspendemos nuestra vida?

Hace un par de años decidí intentar sacudirme esos paradigmas que me estorbaban. Mi Ma siempre decía, por ejemplo, que el grafitti era horrible, que quienes lo hacían eran vándalos, delincuentes y peligrosos. Yo, secretamente en mi mente, pensaba que había mucho grafitti que me gustaba. Sus colores, sus formas, los que provenían de un esténcil… Me quedé callada por años sobre mi gusto por este arte urbano.

¡¿Y qué decir sobre los tatuajes?! Ésos siempre fueron de prisionero, asesino, peligroso y malandrín. Lo entiendo. Mis padres eso fue lo que aprendieron porque -en sus orígenes- tanto los tatuajes como el grafitti sí eran sinónimo de todo lo mencionado arriba. Pero, ¿qué pasa con la apertura al cambio, a la evolución? Nos metemos en nuestra caja rutinaria y no nos atrevemos a desaprender lo aprendido, a resignificar, a re-entender el mundo, a crecer con él.

Después de años de curiosidad oculta, me di a la tarea de descubrir qué hay detrás de un muro pintado con aerosol, de qué se trata, quiénes lo pintan, para y por qué. Platiqué con un grafittero, con otro, entendí qué es un colectivo, de dónde viene todo este movimiento, qué es un tag, qué es un grafitti en el cielo y fui a un tour grafittero en Bushwick, NY. A mis 39, me hice mi primer tatuaje no sin antes descubrir, pensar y comprometerme a un diseño que estaría conmigo hasta el día de mi muerte. Rompí mi esquema del dolor, confié 100% en el tatuador y acepté abiertamente que me gusta el arte del tatuaje…

Como estos dos ejemplos, hay muchos: padres divorciados, madres solteras, parejas homosexuales, embarazos arriba de los 40, el celular en clase, los contenidos académicos, los exámenes, el clima “feo” vs el clima “bonito”, la nueva pareja de mamá o papá… Estamos tan ensimismados en lo que dicta la sociedad, que nos perdemos de un rico día lluvioso, de conocer a quien hace feliz a quienes amamos, de descubrir a otros seres humanos que aman diferente a nosotros, de explorar otras formas de enseñar y aprender… Nos estamos perdiendo de la vida.

Qué difícil es vivir, qué difícil es disfrutar, crear y creer. Qué difícil es crecer.

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